SX

Vamos considerando el sexo casual.

Iniciemos con un par de labios húmedos que rocen el cuello y enciendan las terminales nerviosas de la piel.

Donde apenas nuestras manos se conozcan, y estas se muevan con la memoria de nuestros antiguos amores, esos amores que nos enseñaron como deslizar las manos y la lengua.

Que la noche termine en un buen clímax, humedad y silencio incómodo.

Vamos considerando el sexo casual.

Ese en el cual el placer dicta el ritmo, cerrando los ojos imaginando a otra persona.

Vayamos por el encuentro fugaz de una noche, o tal vez tres...

Experimentemos posiciones que no impliquen nuestras bocas (unidas) ni el contacto visual, empapemos las sábanas de sudor, que nuestra entrepierna se ponga bien caliente, vamos a arder. 

La lengua será nuestro encendedor, antes de fumarnos los cuerpos. 

El único intercambio será de fluidos, no números, no besos, ni nombres en face...


Comentarios

Entradas populares