El hocico del gato negro
Mis tacones rojos de charol mastican las piedras del suelo. No soporto ese ruido retumbando en mis oídos ¿cómo llegué a este lugar?. A pesar de ser bajita, no puedo erguir mi cabeza, mis brazos extendidos tocan dos paredes. Creo que me quede ciega, me clavo las uñas en los ojos para intentar ver algo, nada. Los nervios me patean el cuerpo. El aire es escaso en este espacio, apenas y puedo extender mi pecho. Percibo el impulsivo ruido de las gotas cayendo del techo golpeando el suelo, una tras otra. Mi vestido ahora está ceñido a mis caderas por todo el sudor. Estoy congestionada, las flemas de mi pecho regurgitan imploran salir. Trago el sabor agrio del vapor de este lugar. El olor fétido y ácido de los animales muertos se atornilla en mis narices. Intento caminar. Se clava mi tacón en el piso gelatina. Me recargo en una de las paredes para estabilizarme un poco, esa cosa se quedó atorada en mi zapato. Me bailan las muñecas, pero tengo que averiguar qué demonios es. Puedo sentir que estoy dentro de un túnel, no sé si es una cañería , una cueva o el hocico de un gato negro. Al estar recargada noto como un montón de patas comienzan a caminar sobre mi brazo, mi piel hace un corto circuito, me ha llegado hasta el cuello, cascabeleo todo mi cuerpo intentando tirar esa cosa que tengo encima, no no no me puede entrar al oído, sacudo mi cabello, por fin ya no lo siento. Levanto el talón hacia mí mano, aunque no veo nada, aprieto los ojos, tomo un profundo respiro, mis dedos pescan un hilo viscoso que intento despegar de mi tacón, el chicloso nauseabundo ruido me recuerda a mi abuela sin dientes intentando masticar natto con la boca abierta mientras babea. El fétido intestino que sale de mi mano me invita a vomitar, gruñen mis rodillas en el suelo, estoy empapada , no sé si es sudor o mi propio vómito. El silencio ahogado guarda pequeños fragmentos de susurros de los habitantes de este lugar, pareciese que nadie se quiere mover, si prestas atención puedes notar la lengua de las moscas saboreando, las piedras se están abriendo paso… algo se arrastra hacia mi.
Estoy fundida en el piso. Sutilmente me susurra al oído "No te vas a morir ".
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