Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Paracaídas

Que difícil fue soltarte, amor.  Pero más difícil ha sido sostenerme, en este intento de no ahogarme. No desangrarme frente a toda esta pedacera que me revela el espejo.  Que difícil no verte en cada rincón de este cuarto vacío que es la vida sin ti. La vergüenza me amordaza. El orgullo me susurra que es mejor que me coman los gusanos, que intentar cocer el paracaídas roto mientras flotamos en esta caída libre. No quiero que sepas que ganaste la contienda donde el nosotros no fue victorioso, pero resultaste vencedor porque me soltaste primero, y el único paracaídas roto era el tuyo.

Entradas más recientes

El proceso ||

El hocico del gato negro

La escritura y yo

Campo de pitayas

Mujeres y hombres

...

INSTRUCCIONES PARA TENER EL CORAZÓN ROTO

Aprender

MANIFIESTO

¿Cómo sería?