Viaje

10:41 pm
Dos noches y este viaje llega a su fin, para dar comienzo a otro.
Inicie esta aventura con algún mal paso, pero siempre firme y segura. Recuerdo la noche antes de venir, una charla con mi madre diciéndole: "cada cosa que hago en mi vida no es para quedar bien contigo, ni con mi padre, ni con nadie, todo lo que hago es por mi, porque la persona con la que pasaré el resto de mi vida soy yo, así que no te preocupes que si haré las cosas bien o no, jamás haré algo que no vaya de acuerdo a lo que soy."

Término este viaje llena de paz, llena de mi, llena de Dios.

Porque todo lo que hice fue por mi, para mi, conmigo. Tuve días malos, donde me sentía sola, pérdida, nostálgica, pero para esos días Dios siempre tenía algo preparado para mi, algún bello atardecer, o lunas preciosas, personas maravillosas en el camino, mensajes de amigos que siempre estuvieron en el momento preciso. No fue fácil la soledad, no era fácil vivir conmigo. 
En España fui un desastre, llena de emociones, no sabía que hacer con tantas cosas nuevas, todo fue rápido, vivir con "extraños", que al final se convirtieron en mis hermanos, tener un poco de rutina, descubrir nuevos lugares, nuevos sabores, muchas nuevas formas de romper la dieta, hice muchos amigos, me reí, lloré, me embriague, baile, me enojaba por todo y nada, me puse loca y era sólo el inicio...

Italia me cambió la vida, mejor aún que todos mis sueños sobre ella, sus paisajes, su comida, su olor, ahí pase los días más felices, los más tristes, pude estar encerrada por días viendo películas, comiendo, seguir quejándome de mi peso y seguir comiendo, viéndome en el espejo criticando todo lo que no me gustaba ver ahí, y al final un día, me vi, mi cuerpo pasó a segundo plano, ME VI, y todo cambio para Janin, ese día lloré tanto que cuando creía que ya era suficiente las lágrimas volvían, pero estas eran de felicidad, Dios me dio el más grande regalo. Y la fuerza volvió. 

Durante todo el viaje no pude evitar pensar en mis antiguos amores, en las historias inconclusas, en mis decepciones, la tragicomedia en la que se convirtió mi vida amorosa, que siempre me tenía tan preocupada, constantemente había temido a la hora tomar decisiones con los hombres, pensando constantemente en elegir al correcto, por miedo al fracaso, al abandono, a la deslealtad,(lo he releído y pareciese que tengo 50 años) y aquí me doy cuenta que nada de eso tiene porque preocuparme, las personas en mi vida siempre serán las correctas, para darme lo que necesito en el momento requerido y si ya no están es porque su misión ha concluido.

En Países Bajos reafirmé lo importante que es el amor que me dan las personas, encontrarme con viejos amigos (Palomiña) me revitalizó, las carcajadas descontroladas, el amor incondicional, el compartir con otros las historias, los datos científicos (como los de arnoud y su libro de lenguaje corporal), el clima era frío pero la calidez (¿quien dijo que los holandeses son fríos?) de los nuevos amigos me hizo sentir en casa.

Francia puso a prueba mi paciencia, mi capacidad de escucha, de apreciación y sobre todo de comunicación, un país maravilloso, de ensueño, lleno de tranquilidad, con sus matices variados y peculiaridad.

Y así va concluyendo el viaje que ha marcado todo en mi, hasta la piel, porque ese tatuaje hecho hace dos años, en mi tobillo derecho fue hecho como recordatorio para ese sueño de ir a italia y conocer el amor. Y así fue.
"Grazie alla vita"

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