DESPEDIDA


 Te suelto, para que tus vientos se vuelvan oleaje sobre el mar,

o tolvanera en el desierto con un cielo despejado aparentemente inofensivo,

Porque nadie es dueño del viento,

 nadie lo ata, nadie lo conoce, 

solo reconocemos su impecable fuerza y voluntad.


Me sueltas, porque como al agua crees poseerla,

 hasta que se convierte en vapor, o se te escapa de las manos,

 hielo o rocío, 


no supiste que hacer con todas mis formas. 





Comentarios

Entradas populares