Antónimos de coincidir.
Esto es, un dardo mal colocado en la herida correcta.
Una ley de Murphy bien aplicada, porque en todo lo malo que te puede pasar, te estoy pasando yo.
Divergir con los planes del destino.
Inoportunos en el momento preciso.
Con los ojos bien abiertos, atentos a cada detalle y aun así caer en cada bache de esta avenida llena de autos detenidos.
A dos centimentros del monitor teniendo 2,445 kilómetros de distancia entre tu mirada y la mía, leyendo mensajes como gotas de agua que nunca terminan de saciar mi sed.
Litigar con el deseo, perder, y como condena quedar con el pecho lleno de suspiros por el resto del tiempo que tardes en encontrar a alguien más.
¿Como te despides de algo que no conociste?
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