Raquel pt.1
Era un martes por la mañana, el tapete en el suelo estaba cubierto de sangre...Yo miraba a Raquel desde la ventana, sus manos y piernas estaban cubiertas de color rojo, ella seguía dormida.
Un grito seco aturde mi oído derecho, era Raquel viéndose las manos, al parecer no recordaba lo que había pasado la noche anterior.
-Lo...re...
Le era imposible pronunciar una palabra, tenia la boca seca, la mitad de la cara adormecida por los golpes, sus piernas estaban llenas de rasguños y mordidas, un perro la había atacado la noche anterior, pero ella apenas recordaba lo de un mes atrás. Fue un 13 de julio el ultimo día que la recuerdo sobria.
-Lorenzo...(sururro)...
Raquel estaba débil por la perdida de sangre, sin embargo su cuerpo estaba adormecido por las 3 botellas de vodka que había bebido, trato de levantarse de la cama. Un zumbido atormentaba sus oídos, se golpeaba la cabeza como si pudiese sacar el sonido.
Trate de hablarle, pero no me escuchaba, estaba hundida en su propio infierno, no escuchaba a nadie, ni siquiera a mi.
Me habría gustado ser la madre de Raquel, así podría haberle dicho desde el vientre que la amaba, que estaría bien, que era lo suficiente, así el desprecio de su verdadera madre no le habría dañado lo que ya, durante toda su vida Alessa (su madre) se limitaba a mirarle con desprecio y otorgarle una que otra caricia roñosa.
Pudo levantarse de la cama, las lagrimas corrían, su cuerpo temblaba. Lo único que quería hacer era abrazarla, decirle que yo la cuidaría, pero no podía. Levantándose de la cama se miró en el espejo, apenas podía verse reflejada, estaba sucio, la imagen era tan perturbadora que no pudo seguir fijando la mirada, comenzó a quitarse la ropa, dejando al descubierto su cuerpo famélico, su piel apiñonada, frágil como un timpano, rasgada por las mordidas del perro, Raquel llevaba semanas sin comer, solamente bebía ese vodka barato, su cabello empezaba a caerse, su rostro enmarcaba sus pronunciados pómulos, sus ojos marrones tristes.
No puedo evitar las lagrimas al verme así, esta no soy yo, he querido salvarla, nos he querido salvar, pero ella no me deja, le puedo hablar por las mañanas cuando aun no bebe su primer dosis de alcohol, al primer trago él me apaga, me enmudece...
Quiero el libro ya!.
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