El viaje.
El viaje más interesante, peligroso e inquietante es en el que uno decide ir al interior de una persona, en el que a veces uno descubre cosas que ni estaba buscando, como lunares (ese en tu talón) colocados de forma estratégica para la curiosidad febril, puntos que nos terminan encontrando... donde uno descubre sensaciones en los colores, como ese rojo que pintas en tus mejillas cada vez que coloco un beso en tu piel, a veces uno termina descubriendo el calor de un hogar en los brazos de un hombre (aquí es cuando digo tu nombre).Y entonces uno descubre historias en las cicatrices que no están marcadas en la piel, y es así como entiendo que para no perderse hay que guiarse con el amor.
Quiero decir con todo esto, que mis ojos se han convertido en el mejor testigo, dando testimonio de lo bonito que es lo atemporal pero infinito, porque puedo repetir innumerables veces tu sonrisa en mi cabeza, el movimiento de tu pecho al respirar. Y que para viajar al paraíso (con el paraíso me refiero a tí) se necesita el corazón abierto, la memoria en pausa, los brazos libres, y los ojos bien abiertos.
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