Verte de lejos.




No me gusta la idea.
De verte de lejos y contenerme.
De hablar contigo del clima, del trabajo o de lo mala que resulta la comida.
Quiero hablarte de lo lento que es el tiempo cuando no estas conmigo, de lo triste del invierno sin tu abrigo, o de lo vano que es el mundo sin el sonido de tu risa. 
Hablemos del día que nos abandonamos.
Fue doloroso aceptar que nuestra misión había concluido, que nuestro aprendizaje era el suficiente, y que ya no podíamos estar más.
Perdí la cuenta de los días, días en los que las mañanas eran infiernos de horas infinitas donde sólo podía pensar en tu rostro, donde sólo podía reconocer esa presión en mi pecho que me recordaba que sí, seguía viva, y que sí, ya no estabas conmigo.
Abría los ojos reconociendo la luz del día, y con unas ansias feroces por que ya fuese de noche.
La noche, mi eterna amiga.
A ella le confesé cuanto te extrañaba, de lo pérdida que me encontraba.
Me identificaba con su oscuridad, con lo fría que podía ser, ella me regaló el sueño, donde te podía olvidar por unas horas, donde esa opresión en mi pecho desaparecía.
Perdí la fuerza, las ganas, las intenciones, la cordura.
Y así pasaron los días, entre las hojas caídas, las rosas secas, mis días sin jacarandas, sin tulipanes, sin atardeceres, pura oscuridad.
No me gusta la idea.
De verte de lejos.
Quiero hablarte de lo rica que es la pizza mientras te miro a los ojos, de lo maravilloso que es buscar libros mientras acaricio ese lunar en tu mano, de como cambia el mundo cuando el primer rayo de luz toca tu rostro. 

Comentarios

  1. Todo menos los signos de interogacion , no me fije que lo escribi mal jaja, quise decir que no lo pudiste haber descrito mejor :)

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