13 Minutos.
Le pedí que se quedara trece minutos más...
Tenía mis manos frías, las puse directo en su rostro.
Cerré mis ojos.
Usé mis dedos, los puse sobre sus párpados cerrados, subí hasta su frente, sentí su piel aterciopelada como la corteza de un durazno.
Toqué sus labios gruesos como dos gajos de toronja, húmedos como la fruta, seguían calientes después de nuestro prolongado beso.
Mis manos se tornaron cálidas.
Él ahora sonreía -lo pudieron ver mis manos-
Sentía como sus pómulos se alzaban y su aliento resoplaba, dejando al descubierto sus grandes dientes blancos.
Abrí mis ojos.
Pude ver como la luna tocaba su rostro, enmarcaba sus cejas, las arrugas en sus cienes, trazadas por rasgar sus ojos alrededor de 23 años de sonrisas. Sus ojos brillaban como dos luciérnagas en una noche de cortejo.
Baje mis manos, encontré las suyas.
Las suyas son grandes, las mis pequeñas, unidas se ven perfectas.
Parece un sueño.
Acerque mi boca a su costado izquierdo, puse mis labios sobre su cuello, debió sentir recorrer el calor y la humedad de la punta de mi lengua, sentí su "hombría" en mi pierna.
Subí hacia su oreja, le susurre una propuesta, a su negativa, emití una sonrisa. -era un juego-
Nunca había visto a un hombre tan hermoso.
Esa noche, pude sentir su alma entre mis manos, como su corazón latía tan fuerte como el mío.
Aprendí a verlo con los ojos cerrados, a sentirlo sin tocarlo, a seguir amándolo a pesar de no tener un una etiqueta que defina lo somos.
Nos dimos un último beso.
Partió con una sonrisa entre los labios, yo me quede con su retrato entre las manos, y él (el -te amo-) atravesado.
Descubrí en trece minutos lo que quería ver y sentir en mis manos,
Por el resto de mi vida.
Emociones aparecen al leerte :) gracias, nos vemos en el próximo texto!
ResponderEliminarMuchísimas gracias,amiga, ¡ te quiero hasta el cielo !
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